martes, 7 de noviembre de 2017

El documental “La Luz y la Fuerza”, espejo que refleja la lucha de resistencia del SME


Expediente Ultra1 Nov, 2017

*  Dirigida por Alejandra Islas, la producción del filme contó con la colaboración  de hombres y mujeres smeítas y participará en festivales de cine de Roma y La Habana, visualizando en México y el mundo la represión ejercida por el ex presidente Felipe Calderón, contra un gremio que ha alcanzado su objetivo de recuperar sus fuentes de empleo

 

Por La Redacción

Especial de Expediente Ultra

Con la presentación del documental "La Luz y la Fuerza", la lucha de resistencia del Sindicato Mexicano de Electricistas podrá ser vista por millones de espectadores no sólo en nuestro país sino alrededor del mundo, mostrando en toda su realidad y magnitud episodios sobre la brutal represión ejercida en contra de los smeístas por el gobierno de Felipe Calderón y las violaciones sistemáticas al Estado de Derecho para obstruir la justicia a su favor  en los tribunales mexicanos.

Durante 78 minutos la cinta dirigida por Alejandra Islas contó con el apoyo y colaboración de mujeres y hombres del SME que del 2012 al 2017 se dieron a la tarea de poner en marcha un proyecto de acompañamiento a la batallas que libraron los 16 mil  599 electricistas en resistencia que perdieron sus empleos tras el golpe asestado por su organización, el 11 de octubre del 2009, a raíz del Decreto de Extinción de Luz y Fuerza.


El testimonio de una lucha histórica
La cronología de los hechos abarca momentos en la historia de la organización centenaria en el movimiento obrero del país y se convierte en un espejo por donde asoman los rostros de la intolerancia y el sinsentido,  opacados por los de quienes con dignidad y conciencia lograron hacer valer  la razón y la justicia.

Al evento organizado en la explanada del Monumento a la Revolución que junto con el Zócalo capitalino se convirtieron en sitios emblemáticos de los ocho años de lucha del Sindicato Mexicano de Electricistas, acudieron integrantes de la Asamblea Nacional de Usuarios de la Energía Eléctrica (ANUEE), de la OPT, la Nueva Central de Trabajadores (NCT) y diversas organizaciones sociales y sindicales que mantuvieron su solidaridad con los smeítas.

Como refiriera  durante la presentación  el actor Jorge Zárate: "El documental La Luz y la Fuerza cede la voz a los protagonistas de múltiples frases que son reflejo de una admirable resistencia".

Y abundaría: "Invita a conocer la esencia de la lucha de los trabajadores electricistas; los que no se hicieron víctimas sino activistas y hoy escriben un nuevo capítulo en la historia obrera del país".

Emotivas también las palabras de Nadia Hernández del Río, hija de electricistas y una de la colaboradoras en la realización del filme, al agradecer "a todos ustedes que nos abrieron una puerta de su corazón y nos permitieron contar sus historias".

Humberto Montes de Oca, Secretario del Exterior del SME, añadió al final de la exhibición de la cinta: "Acabamos de ver uno de los movimientos sociales más aguerridos  de la clase trabajadora en México; de los que se reinventaron, de los que suponían los gobiernos de Zedillo, de Fox, Calderón y Peña Nieto que iban a derrotar y no pudieron".

"Y sólo hay una explicación –resaltó–, los compañeros y compañeras activos y jubilados son los que lograron derrotar al gobierno dándole larga vida al glorioso Sindicato Mexicano de Electricistas".


Humberto Montes de Oca, la reinvención de un movimiento social
Por su parte, el Secretario General de la centenaria organización, Martín Esparza, refirió el valor histórico del documental pues "permite dejar un testimonio de lo que ha sido la larga lucha de resistencia del sindicato". Y destacó el apoyo que los electricistas en resistencia tuvieron de sus familias para llegar a la recuperación de plantas de generación, inmuebles y el retorno a sus centros de trabajo. "Podemos decir a nuestros fundadores que esta generación de electricistas va a continuar con su legado de lucha para heredarlo a nuestros hijos y a nuestros nietos", puntualizó el líder.

El documental "La Luz y la Fuerza", iniciará un periplo de exhibiciones no sólo por el interior del país sino por todo el mundo, participando en los Festivales de Cine de Roma y de La Habana, Cuba.


martes, 3 de octubre de 2017

Las brigadas humanitarias de electricistas han detectado zonas de desastre que el gobierno federal no atendió ni registró.


EL SME REINSTALA LOS SERVICIOS DE LUZ
Por Incapacidad de la CFE

*La "empresa de clase mundial" colocó postes y transformadores que no cumplen con la norma internacional de calidad.

*Las brigadas humanitarias de electricistas han detectado zonas de desastre que el gobierno federal no atendió ni registró.

*Los damnificados sólo podrán hacer sus derechos al seguro de vivienda y a la ayuda humanitaria con organización y lucha.

Participación de Martín Esparza Flores,

Conductor de Frecuencia Laboral

y Secretario General del Sindicato Mexicano de Electricistas

programa del 30/sep/2017

Publicación Original del Portal www.frecuencialaboral.com

Tras el sismo del 19 de septiembre del 2017 se abrieron los centros de trabajo recuperados por la lucha de resistencia del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), para recibir el apoyo de la ciudadanía y envíarlo a los lugares devastados por el terremoto. En esa labor las brigadas humanitarias de electricistas registraron comunidades completas que el gobierno federal no ha atendido, a pesar de que están devastadas, desde el primer sismo del 7 de septiembre.

Después restablecimos el servicio de electricidad que se suspendió por este fenómeno. Instalamos la luz con los recursos tenemos, como lámparas y plantas de emergencia. Incluso, ahora algunos compañeros de las comunidades han solicitado el apoyo del SME para reinstalar el servicio, porque a pesar de que la Comisión Federal de Electricidad (CFE), aunque se dice "empresa de clase mundial", no ha podido levantar los postes ni los transformadores que se cayeron o que se descompusieron.

Hay que destacar que la infraestructura que instaló por décadas el SME es muy robusta, con líneas de trasmisión y redes de distribución a las que les falta mucho mantenimiento debido a que la CFE no cumple las normas de calidad, porque el 60 por ciento de su trabajo lo hace con contratistas, que tampoco cumplen con las normas de seguridad e higiene.

Apenas nos dimos cuenta en uno de los talleres recuperados por el Sindicato Mexicano de Electricistas, el de Xochinahuac, en donde tenían un lote de postes de concreto para redes de distribución aérea que nos querían dejar porque decían "es que no cumplen con las normas de calidad" ¡y así los compraron¡ Por eso muchos postes que están colocando los contratistas, se caen.

Luz y Fuerza del Centro -que extinguió ilegalmente el ex presidente Felipe Calderón- contaba con dos fábricas de postes con normas de calidad muy específicas, con acero y concreto reforzado.

Ahora se ha deteriorado la infraestructura, algunos postes están despostillados o caídos, hemos detectado que ahora Comisión Federal de Electricidad no tiene presupuesto para las obras de mantenimiento. Yo creo que se van a acoger ahora a estos fondos de desastres naturales para corregir los daños en la infraestructura eléctrica.

Sobre el albergue que abrimos en el deportivo de Villacoapa ya se cerró, porque los damnificados que llegaron se regresaron a sus pueblos en provincia o se refugiaron con algunos parientes en la ciudad de México. Los víveres que recibimos fueron entregados a las comunidades, mediante brigadas de electricistas.

Lo que observamos es que el gobierno federal minimizó los desastres que hay en el interior de la República. Las brigadas que fueron al Estado de Morelos y Puebla se dieron cuenta que no se ha reportado la magnitud real de la devastación en muchas colonias, las casas prácticamente están derrumbadas.

Lo que hemos estado haciendo ahora es que con brigadas de ingenieros y arquitectos del SME estamos haciendo evaluaciones y levantando el censo para cuantificar cuántas casas y edificios tienen daños. El gobierno federal no ha hecho el levantamiento de damnificados con información clara y precisa, sin embargo ya está dando reportes preliminares de viviendas y escuelas dañadas y no tiene cifras reales. Incluso, las autoridades ya están haciendo cálculos de cuánto presupuesto necesitarán para reconstruir, pero no está tomando en cuenta a todos los damnificados.

Es muy importante que los damnificados se organicen y hagan un plan de lucha conjunta, tanto de los sismos del 7 y 19 de septiembre del 2017, como de las múltiples inundaciones, para que hagan valer su derecho a recibir ayuda humanitaria para la reconstrucción de sus viviendas, escuelas, carreteras, etc.

Por otra parte, informamos que estamos en proceso de revisión del Contrato Colectivo de Trabajo del SME con la generadora Fénix y tenemos programada nuestra sesión de asamblea permanente para el miércoles 4 de octubre del 2017, a las 5 de la tarde, en el auditorio Ernesto Velasco, ubicado en Insurgentes no. 98.


domingo, 1 de octubre de 2017

El sismo visibilizó la pobreza e injusticia de las...

El sismo visibilizó la pobreza e injusticia de las mayorías
septiembre 27, 2017 at 5:16 pm
Apenas a unas horas de que las autoridades conmemoraran el 32 aniversario del terremoto que devastó la Ciudad de México el 19 de septiembre de 1985, asegurando estar preparadas para enfrentar una eventualidad de esta naturaleza, la tierra se sacudió echando abajo edificios y colapsando tanto las estructuras de construcciones edificadas al margen de la ley como las estructuras del poder.

SANTA MARÍA, XADANI, OAXACA

Funcionarios de todos los niveles quedaron atónitos con el inesperado evento que les deparó la naturaleza justo en la misma fecha marcada en el memorial de las tragedias nacionales como el perenne recordatorio de que la corrupción y los intereses personales de quienes ejercen el poder nunca deben estar por encima de la seguridad de las mayorías.

El sismo de 8.1 grados Richter de 1985 puso en tela de juicio la capacidad de los gobernantes de la época para enfrentar una tragedia de tales dimensiones, pero la emergencia ahora renacida mostró que la clase política vigente no aprendió la dolorosa lección: ayer como hoy, los que tenían en sus manos la responsabilidad pública de extraer de los escombros a las víctimas, dotar de las herramientas y los insumos necesarios a los rescatistas y auxiliar a las familias afectadas, quedaron pasmados.

Los planes de emergencia y protección civil se vieron reflejados en el papel y en los discursos, pero no en los hechos.

Las escenas del pasado se repitieron: apenas salieron de su estupor, miles de hombres y mujeres acudieron en masa a iniciar la remoción de escombros en busca de sobrevivientes no importándoles los riesgos a su integridad física y a su propia vida.

Lo mismo estudiantes que empleados públicos, profesionistas que obreros, comerciantes, amas de casa o vendedores ambulantes, el rostro humanitario de la sociedad emergió de la nada para fundirse una vez más en la palabra

Solidaridad

Con picos, palas, cubetas, marros o con sus propias manos, la sociedad inició el rescate ante la ausencia de un verdadero plan emergente que atendiera en lo inmediato la contingencia. Por las redes sociales empezó a fluir la petición de ayuda en los distintos puntos donde los edificios se derrumbaron. Horas después inició el arribo de elementos de la Marina, el Ejército lo mismo que de las corporaciones policiacas, estas últimas sólo empleadas para poner los cordones de seguridad que terminaron aislando a voluntarios y familiares de las víctimas.

El sismo del pasado 19 de septiembre mostró una vez más de lo que es capaz una sociedad unida en el noble propósito de ayudar a sus semejantes, reeditando la ineficiencia gubernamental de 1985, pero al reverso de la moneda, visibilizó la pobreza y el desamparo legal en que se encuentran miles de mexicanos, empobrecidos por la política neoliberal impuesta a nuestro país desde hace tres décadas.

La lucha por el rating de las televisoras mostró la ínfima importancia que revisten para los medios masivos los trabajadores explotados al margen de la ley; mientras Televisa daba prioridad a un montado show donde se lucraba con las fibras sensibles de un auditorio que en red nacional unió sus plegarias para rescatar con vida a una menor de nombre Frida Sofía, supuestamente atrapada en los escombros del Colegio Rébsamen, muchos mexicanos que luchaban por sobrevivir entre los escombros no merecieron los reflectores de las audiencias masivas.

Sobre los despojos de la fábrica de ropa ubicada en Bolívar y Chimalpopoca, obreras y empleados de otras empresas asentadas en el edificio colapsado, no acapararon la atención de los monopolios informativos a los que poco importó averiguar cuál era la situación jurídica y laboral de los que ahí murieron o fueron rescatados de entre las toneladas de cemento y hierros retorcidos.

Por ejemplo, los familiares del portero del edificio derruido, que vivía en la azotea del inmueble con su esposa, lo dieron por muerto, pues las autoridades ni siquiera fueron capaces de llevar un control de los desaparecidos y fallecidos y menos de levantar un censo sobre las personas que habitaban o laboraban en las construcciones que se vinieron abajo. El humilde trabajador fue hospitalizado sin que alguna instancia oficial fuera capaz de ubicar su paradero. Y menos las televisoras, cuya difusión estelar se centro en Frida Sofía, el fantasma de la niña que nunca existió.

Los vacíos dejados por la irresponsabilidad de los medios masivos fueron suplidos por las redes sociales transformadas en una valiosa herramienta a través de la cual fluyó información poniendo nombre y apellido a las víctimas, señalando la ubicación de los albergues levantados con celeridad inaudita y enlazando la petición de agua y comida para las numerosas brigadas de rescatistas.

Para el Sindicato Mexicano de Electricistas la carencia de apoyos oficiales en situaciones de emergencia como la del pasado martes 19 de septiembre, ya era conocida. Tras el terremoto de 1985, los miembros del SME laboraron de manera incansable en jornadas extenuantes para restablecer el servicio eléctrico, colapsado por los cuatro puntos cardinales de la ciudad, en tres días. Hospitales y otros centros de asistencia y ayuda, pudieron atender a la brevedad a los heridos y enfermos en los momentos de crisis en aquellos aciagos momentos.

Tras el sismo pasado y sin dilación, los electricistas del SME nos sumamos a esa espontánea participación, conscientes de nuestra responsabilidad hacia el pueblo de México que apoyó nuestra lucha de resistencia. Nuestros centros de trabajo recuperados tras las negociaciones con las autoridades, fueron habilitados de inmediato para ser utilizados como centros de acopio. Dispusimos de las instalaciones de nuestro deportivo en Coapa para brindar albergue a los vecinos de la zona, que se quedaron sin techo y no pudieron regresar a sus hogares.

Con las pocas herramientas de trabajo que contamos procedimos a alumbrar por las noches las labores de rescate en los puntos siniestrados y apoyamos la rehabilitación del servicio de energía eléctrica en muchas zonas donde nuevamente quedó al descubierto la incapacidad de la mal llamada empresa de clase mundial CFE y sus empresas contratistas, cuyos dueños no conocen de la solidaridad ante las emergencias y los desastres.

No debemos pasar por alto que tras los efectos del sismo, son miles y miles de mexicanos a los que la tragedia arrebató sus escasas pertenencias, reduciendo a escombros el único patrimonio que les amparaba en su vejez. Muchos se quedaron sin empleo y otros tantos deben aceptar seguir laborando en condiciones de inseguridad, ante la ausencia de las autoridades del trabajo que defiendan sus derechos y su seguridad. Por eso, la solidaridad mostrada por la sociedad civil debe ahora pasar a la reflexión para preguntarse si los efectos de la política neoliberal no han sido más devastadores para el país que todos los fenómenos naturales juntos.

Martín Esparza Flores

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Deportivo del SME funciona como albergue, la ayuda solo es de voluntarios

No habían pasado ni dos horas del sismo del martes y cientos de centros de acopio empezaron a aparecer: mesas afuera de casas, restaurantes y en medio de plazas y parques.

La organización, en parte, ya estaba ahí: doce días antes, el sismo que afectó al Istmo de Tehuantepec exigió la colaboración completa de un país que tiene la fama de unirse en medio de las desgracia. Así, esas mesas empezaron a servir para lugares mucho más cercanos, a veces a tan solo unas cuadras de donde se reunía agua, comida, herramientas y manos.


Desde el primer día, después de que se despejó el polvo y nos empezamos a organizar para, primero, comprender el tamaño de lo ocurrido, entendimos que además de los centro de acopio serían urgentes albergues.

Plumas Atómicas comprobó que al menos dos albergues que Locatel y el Gobierno de la CDMX promocionan como oficiales y activos están subutilizados o, de plano, no existen. Mientras, el albergue de la escuela Mártires de Tlatelolco está subutilizado y da cobijo nocturno a 8 damnificados, un albergue consignado en la calle de Chimalpopoca 273, en la colonia Tránsito, es solo un centro de acopio particular y no ofrece ni ha ofrecido alojo a damnificados.

Los sindicalistas sin patrón: el SME

Coapa resultó gravemente dañada: más de 3 edificios colapsaron, entre ellos, uno de departamentos y un colegio; además, más de veinticinco edificios resultaron con daños estructurales graves (por lo menos diez siguen en riesgo de colapso).

A pocas cuadras, el deportivo (que sigue siendo) del Sindicato Mexico de Electricistas (SME), e convirtió a las pocas horas en un centro de acopio, en un punto de encuentro. Un albergue temporal para los cientos de vecinos que tienen que encontrar dónde dormir estas semanas, en lo que trazan un plan, en lo que Protección Civil, sus aseguradoras, su familia y ellos mismos entienden lo que pasó el 19.

Desde ese día, el centro de acopio y albergue se administra con voluntarios, organización colectiva y comunal que depende tan sólo de gente que sigue llegando a ayudar, a servir comida caliente, a organizar víveres, clasificar ropa y medicamentos.

Cómo se organiza la ayuda

En la primera carpa, hay seis personas atendiendo la zona de comida caliente y una orquesta de viento oaxaqueña está tocando, así, sin pedir nada y alegrando un poco el quinto día de esfuerzos y emergencia. Brigadistas, hombres y mujeres con camisolas de mezclilla con parches del SME están sentados comiendo pollo asado, espagueti, arroz y agua fresca, se les nota cansados, frustrados incluso.


La coordinadora del área prefiere que no se diga su nombre, pues, como explican entre todos, la organización no es jerárquica ni hay jefes: conforme llega gente a ayudar se le dan tareas.

"Yo y mi hija llegamos aquí a las 8, habíamos venido ayer, pero había mucha gente. La cosa es estar aquí como si estuviéramos desde el martes.
Tenemos un cuaderno en el que anotamos todo lo que llega, a dónde se envía todo, quien quiera verlo, están ahí los cuadernos"

Entre los voluntarios que trabajan en el área de la comida preparada, Dulce, una niña de 12 años, ha podido procesar su ansiedad y el impacto emocional que produjo el sismo, ha procesado todo a partir de servir comida, de ayudar a quienes están en la zonas de desastre que rodean al albergue.


A unos cuantos metros, una carpa cataloga la herramienta: desde cubetas hasta palas, discos de corte y utensilios especializados que serán enviados a Morelos, Puebla, Xochimilco, al multifamiliar de Tlalpan y a la colonia Girasoles, a dos cuadras del deportivo. Son electricistas, miembros del SME que siguen peleando el dictamen de Felipe Calderón y de su Secretaría del Trabajo y Previsión Social. Les hace falta agua y les sigue faltando herramienta, pero tienen aún y la siguen enviando, "siempre está faltando agua y siempre nos urge herramienta, ya vaciamos nuestras bodegas", me dicen los sindicalistas.

A la entrada del albergue, una carpa de atención psicológica atendida por Estefany, miembro de las brigadas que la Facultad de Psicología que la UNAM envió a la zona, pero que, hoy, está como voluntaria. Hace falta gente, me dice, pues todavía hay personas con crisis, todavía no podemos darnos cuenta del cuidado que debemos tenernos.


Dentro del albergue, en el que era es el salón de fiestas del deportivo, en una esquina hay ropa que está siendo catalogada y empaquetada por cinco personas, Ricardo Rosas, el joven que está coordinando la limpieza y a los voluntarios que siguen llegando. Lo primero que me dice es que aunque llegue gente, ya no están llegando víveres.


Este es un albergue para mil doscientas personas, pero la mayor ocupación que hemos tenido es de 50 personas. Tienen miedo de que sus casas sean derrumbadas sin que ellos puedan sacar sus pertenencias y prefieren dormir en el camellón de [canal de] Miramontes. Aquí tenemos fisioterapeutas, médicos, psicólogos y psiquiatras, todos somos voluntarios y trabajamos junto con el SME, pero no somos parte del sindicato, todos somos voluntarios."

En esos momentos, estaba vacío el albergue, me dice Ricardo, mientras revisamos las posibles razones por las que ni el equipo de #Verificado19S ni las autoridades capitalinas han colocado al albergue entre sus actualizaciones.

"Tenemos los libros y las puertas abiertas, tenemos controles y filtros para saber que lo que donen llegue y ayude, necesitamos seguir trabajando y necesitamos seguir ayudando", me dice Ricardo cuando nos despedimos.

Al momento de salir, los electricistas que seguían separando víveres me recuerdan que ahí, con Dulce y los demás miembros de su equipo, hay comida caliente: "el taco y la comida son para todos, no se le puede negar a nadie", me dicen mientras la orquesta está preparándose para moverse al albergue de Portales, donde van "a ayudar con lo que pueden y con lo que tienen: la música".


sábado, 2 de septiembre de 2017

Cinco años...

Compañeras y compañeros 


En esta fecha primero de septiembre de 2017 se resumen cinco años de mal gobierno, de pactos partidistas de carácter espurio, de reformas estructurales neoliberales, de crímenes de estado, de persecución y represión de la lucha social, de expansión de la pobreza y precarización del trabajo. Cinco años más de neoliberalismo para que las cosas empeoren.

Pero las cosas tiene que cambiar. Es cierto también que durante todos estos años hostiles se han librado importantes luchas de resistencia popular en todo el país en la defensa de los derechos sociales, laborales y humanos; por la defensa del territorio y los bienes comunes, por la libertad de expresión y el respeto a la voluntad popular; por la construcción de la autonomía de las comunidades indígenas y campesinas; por la defensa de los servicios públicos en la educación, la salud, la vivienda y la energía. Sin embargo, todas estas luchas no han logrado articularse en un solo instrumento de lucha a nivel nacional que nos permita hacer valer nuestro derecho a transformar el país, para rescatar su recursos naturales, para restituirle su soberanía energética y alimentaria, para conseguir el bienestar económico y social para su población depauperada. 

La crítica a las injusticias del régimen es insuficiente si no va acompañada de la búsqueda de una unidad popular más férrea, de la construcción de un proyecto de nación alternativo al que hoy padecemos. La situación nacional agravada, la descomposición del régimen de partidos, el surgimiento de nuevas alternativas de lucha debe estimular este proceso de cambio que ya está en marcha.

La Nueva Central de Trabajadores llama a profundizar los procesos de unidad del campo popular. La situación así nos lo exige. A los males acumulados por 35 años de neoliberalismo hay que sumar ahora la agresiva política intervencionista de la administración fascista de Donald Trump. Su pretensión de imponerle a los mexicanos una renegociación del TLCAN que favorezca los intereses hegemónicos del imperialismo norteamericano a costa de la soberanía nacional, es inanceptable. Nosotros nos pronunciamos en contra de la renegociación secreta y entreguista del TLCA. Al mismo tiempo desconocemos como representación de la clase trabajadora en la renegociación a los dirigentes de la CTM y el Congreso del Trabajo quienes a lo largo de toda la noche neoliberal han contribuido al empobrecimiento del 60% de la población y han colaborado con la imposición de los bajos salarios y la precarización del trabajo. 

Exigimos el cese a la represión y la presentación con vida de los estudiantes normalistas desaparecidos de Ayotzinapa. Demandamos la libertad de todos los presos políticos, el alto a la persecución de los periodistas críticos y el castigo a los asesinos de luchadores sociales. Así mismo, nos solidarizamos con el pueblo venezolano, con la clase trabajadora de Argentina y Brasil que ahora sufren la embestida imperial que pretende restaurar al neoliberalismo en estos países hermanos. No pasarán.

En México y la Patria Grande la lucha sigue. 

José Humberto Montes de Oca.

Coordinador Nacional de la Estructura Ejecutiva de la Nueva Central de Trabajadores.

1 de Septiembre del 2017.