domingo, 1 de mayo de 2016

OTRA REFORMA APROBADA DURANTE LA MADRUGADA:

⚠ADVIERTE OPOSICIÓN QUE EL SENADO ABRIÓ PUERTA A DICTADURA MILITAR EN MÉXICO

México. 30 de abril de 2016.-Nueve días después de que los diputados lo hicieron, el Senado ayer durante la madrugada, también aprobó las reformas al Código de Justicia Militar y al Código Militar de Procedimientos Penales, con las que –afirmó el senador Manuel Bartlett Díaz- el poder civil queda sometido a las barbaridades de un sistema de justicia militar, verticalísimo y brutal, donde el secretario de la Defensa es juez y parte.

Tres de la madrugada. La hora del sueño profundo. A matacaballo, los senadores del PRI, PAN y Pvem sentenciaban, con la aprobación apresuradísima de estas leyes, a todo un país civilista a tener que navegar, a partir de ahora, con lo que los opositores dijeron que será un Estado policíaco-militar. En síntesis: una dictadura militar.
Pero no se iban limpios. Voces como las de Alejandro Encinas Rodríguez, Manuel Bartlett Díaz, Dolores Padierna Luna y Layda Sansores Sanromán, al menos tuvieron la virtud de incomodar a los que chorreaban cinismo.
Desde la tribuna, Layda Sansores afirmó: "Con estas reformas la justicia militar se va a constituir en la antítesis del derecho; el Secretario de la Defensa podrá detentar más autoridad que cualquiera de los Poderes del Estado, inclusive por encima del Presidente de la República en su calidad de Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, eso ya es un decir".
Entonces Layda centró al Presidente, y le soltó: "Peña tiene miedo, es un cobarde y siente que ha perdido al pueblo, y ustedes también (referíase a priístas, panistas y pvemistas), en corito, en el anonimato, griten, así defienden a Peña Nieto, siendo sus cómplices y sus comparsas".
Y la Sansores les volvía a latiguear el lomo encallecido: "Aquí nada más les tocan a Peña Nieto y entonces sí gritan y se despiertan, porque así se ganan las gubernaturas, así siendo dóciles, siendo lambiscones, eso lo tienen bien entrenado".
Los priístas, vociferantes contra Layda, se hacían los indignados. Pero ella continuó: "El Secretario de la Defensa, yo les decía, ¡Ah! me quedé en Peña Nieto, pues sí, ya no cuenta con el pueblo y ya se fue a refugiar a los brazos del ejército, está arrodillado ante él y les concede lo que le piden y más".
Layda remachó a los senadores priístas, así: "Peña Nieto nos deja un legado de pobreza, de corrupción, de impunidad, de fracaso tras fracaso en cada una de sus reformas, desmanteló todo nuestro patrimonio; pero el peor legado que nos deja es haber impuesto en México un régimen policíaco y militar; esa es su peor herencia, y es una herencia maldita que la van a sufrir sus hijos".
Encinas primero, Bartlett enseguida y Dolores después se constituyeron en una tríada irrebatible. Participaciones testimoniales. Históricas. En resumidas cuentas, advertían a la República dormida que la gente del PRI, PAN y Pvem acababan de abrir la puerta de una dictadura militar en México.
Encinas quiso parar el tranco de la reforma. Pidió que se suspendiera el trámite y regresase a comisiones, porque el Senado había recibido la Minuta de los diputados apenas el reciente 26 de abril. Y un asunto tan crucial para el país –la de subordinar las leyes de justicia civiles a las de justicia militares, incluso a contrapelo de la Constitución- no era poca cosa.
Incluso Encinas decía: "Estaríamos prácticamente generando condiciones de un Estado de excepción donde no hay garantía plena al ejercicio de los derechos civiles y de los derechos humanos".
La argumentación de Manuel Bartlett Díaz cayó como plomo ardiente en las almas de cántaro de los priístas. Algunos se reían.
Bastlett comenzó: "Hemos dicho en esta tribuna que el riesgo que está sufriendo México en el avance de toda una serie de medidas es el establecimiento de nuestro país de un régimen policiaco-militar.
"¡No lo hagan! Yo les pido a los Senadores panistas y priístas que tengan conciencia de lo que los están llevando a hacer. ¿Por qué tienen esa prisa? ¿Quién está atrás de ustedes para obligarlos a hacer esto?
"Es una decisión peligrosa, es una decisión que nos está llevando a avanzar en este régimen policiaco-militar que pone en riesgo a nuestra nación. Este es un país civilista".
Bartlett intentaba inútilmente entablar conversación con priístas y panistas: "¡No tiene necesidad, ni el PRI, ni el PAN de cometer esta fechoría que nos pone en riesgo a todos los mexicanos!
"Así han empezado muchos países a transformar sus estados de derecho en regímenes policiacos militares, no lo debemos permitir, se los pedimos a ustedes, reflexionen, simplemente se trata de regresarlo a las comisiones en donde deberían de estar y tener una discusión a fondo y sensata".
El senador entonces insistía en que estas reformas "orientan" hacia un Estado policíaco militar en México, con las cuales la fuerza castrense no se subordinará a los derechos humanos; y, en tanto, el poder civil es el que se subordinará a los mandos superiores del ejército.
Y remachaba: "Es una aberración histórica", con la que –insistía- "permitirán a los tribunales militares realizar diligencias respecto de personas y bienes de civiles: cateos, intervención de telecomunicaciones, presentación de testigos".
Y advertía: Todo un sistema de justicia autoritario, subordinado al secretario de la Defensa, facultado para nombrar a sus jueces, fiscales y testigos.
Una de las preguntas de Bartlett con que reselló su oratoria, fue: "¿Se dan cuenta de lo que están haciendo?"
Pero ninguno del PRI, ni del PAN ni del PVEM le contestó. Finalmente, aprobaron las reformas y las turnaron al Presidente Enrique Peña Nieto, para que las promulgue. Todo esto sucedió la madrugada del sabado 30 de abril de 2016, en el Senado de la República.

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